a) Combate a la Pornografía

La pornografía debe ser severamente combatida y perseguida por el estado en todas sus formas. Lo que incluye la prohibición de su venta y distribución por todos los medios impresos o digitales. Proponemos el establecimiento de la pena de muerte para abusadores y violadores de niños, como también para aquellos que producen y promueven la pornografía infantil.

b) Tráfico y consumo de drogas

Drogas duras, alcohol, tabaco y marihuana deben ser duramente combatidas, con leyes que castiguen su venta y distribución. Aplicando penas ejemplarizadoras a micro y grandes traficantes, todo esto en beneficio de nuestra comunidad.

No podemos permitir que un puñado de inescrupulosos destruya la salud y la libertad de nuestros compatriotas.

A la consecución de este Programa se oponen tres adversarios principales: el marxismo, el parlamentarismo y, por encima de ambos, los grandes capitales prestamistas.

  1. Nuestra lucha antimarxista.

Se dirige contra la ideología destructora del Estado, contra la tesis disociadora del pueblo de la lucha de clases, contra la doctrina aniquiladora de la economía, de la negación de la propiedad privada y contra la concepción histórica puramente materialista hoy disfrazada de  “Bolchevismo Blanco” o “Marxismo Cultural”, el cual busca socavar los cimientos del mundo tradicional, através del igualitarismo, el feminismo, el sexo libre, el nihilismo, la destrucción de la familia tradicional, la eliminación de los tradicionales roles del hombre y la mujer, el multiculturalismo, el mestizaje  y el sometimiento a los dictados de las minorías.

  1. Nuestra lucha antiparlamentaria.

Se dirige contra la falta de responsabilidad –inmunidad- de los llamados representantes del pueblo que jamás deben rendir efectivamente cuentas sobre las consecuencias de sus actos, Así como de todos los daños resultantes de ello (corrupción de la moral, favoritismo, venalidad, etc.) y su más grave consecuencia: un gobierno dependiente de tal parlamento.

  1. Nuestra lucha contra el monopolio del dinero, que abarca los otros dos frentes de lucha, se dirige contra el poder mundial sionista que nos avasalla, es decir, contra el constante desangramiento financiero y económico y contra la explotación de nuestro pueblo por los grandes capitales prestamistas internacionales.

Pero esta lucha expresa, por otra parte, la más absoluta oposición contra la mentalidad materialista y de  usura que corrompe el alma nacional, en todas sus manifestaciones en los distintos ámbitos de nuestra vida política, económica y cultural.

Esencialmente se trata del enfrentamiento entre dos concepciones del mundo expresadas por dos estructuras éticas sustancialmente diferentes: el espíritu natural productor y comunitario y el espíritu antisocial e inhumano, parasitario y desarraigado.

El espíritu creador, enraizado en la tierra pero, superando simultáneamente al mundo en vivencia metafísica, encuentra su personificación cabal en el Nacional-Socialismo. El espíritu rapaz, sin raíces, negociante y burgués, exclusivamente dirigido al goce terrenal, tiene en el capitalismo liberal su representante perfecto.

El Nacional-Socialismo ve en la ética materialista la raíz principal del mal. Por eso, todo el Programa estatal y económico del Nacional-Socialismo se eleva mucho más allá de una lucha superficial y ello es fundamental, ya que proporciona una imagen creadora y constructiva de cómo ha de ser el Estado nacional-socialista del trabajo y de la capacidad.