Chile debe ser la patria de los chilenos. Es misión del estado garantizar la existencia y conservación de la herencia de nuestro Pueblo. La actual composición étnica de nuestro pueblo debe ser conservada y defendida de elementos extraños a nuestra nacionalidad. Sólo los chilenos deben ser dueños de la tierra, por esta razón deben ser expropiadas las grandes extensiones de territorio que han sido adquiridas por extranjeros.

Los requisitos para la adquisición de la nacionalidad chilena deben ser revisados para evitar que sea entregada a extranjeros indeseables. El multiculturalismo es un peligro para la estabilidad de la nación y ha demostrado ser un fracaso. Pueblos desiguales dentro de un mismo cuerpo social forman sociedades paralelas y en muchos casos estos grupos se oponen a las tradiciones nacionales y son focos de delincuencia y narcotráfico. No podemos permitir la formación de guetos o barrios de extranjeros en nuestras comunidades. La única forma de garantizar la paz interior es repatriar a los extranjeros indeseables que privan de trabajo a nuestros compatriotas. De igual forma deben ser sancionados y perseguidos todos aquellos empresarios que contratan a indocumentados para sacar un provecho personal al pagar bajos salarios, pero que perjudican al resto de la comunidad.

La única forma de mantener la tan celebrada y fomentada diversidad étnica y cultural existente en el mundo, es que cada pueblo y raza se circunscriba a sus propias fronteras étnicas, culturales y políticas.

b) Identidad  étnica y cultural  

Cada etnia o nación tiene el derecho a su autodeterminación y al  respeto de su identidad étnica y cultural.

Bajo este punto de vista, nos oponemos abiertamente al “multiculturalismo” y al “multirracismo” de las sociedades liberales occidentales, que no es más que un llamado irresponsable y antinatural al caos, que tiene por  finalidad destruir las cualidades propias de cada  raza y nación,  en beneficio de un ficticio concepto de “aldea global”, de “gobierno Mundial” y de “igualdad” de todos los hombres y mujeres.

Por esta razón, el MANS reconoce a todos los  grupos étnicos originarios nacionales, el natural deber y derecho  a mantener su herencia étnica y cultural, como único medio  para asegurar su existencia y continuidad histórica,  la que hoy se ve amenazada por las ideas igualitarias y multirraciales que sólo buscan  el mestizaje de toda etnia y cultura.

Sangre y Suelo son dos exigencias básicas para que cualquier etnia o cultura asegure su existencia e identidad. Por eso se hace necesario que los grupos étnicos originarios nacionales dispongan de un  espacio vital  para desarrollar unidos su vida cultural, económica y social.

De esta manera, todos los chilenos tienen el natural derecho a sentir orgullo de su origen étnico y de su herencia cultural, a preservarla, difundirla  y vivirla libremente. Derecho que deben ejercer tanto los chilenos euro-descendientes, como los  pertenecientes a las etnias originarias nacionales.

De acuerdo a la cosmovisión nacional-socialista todos los pueblos, razas, etnias y culturas tienen el  natural derecho a su existencia y conservación, derecho que nadie puede coartar.  Sólo reconociendo, respetando, aceptando y preservando nuestras naturales diferencias  étnicas y culturales, podremos vivir en paz y mantener  la preciada diversidad étnica nacional, que bajo ningún punto de vista es un llamado al mestizaje que es  la principal amenaza para la diversidad étnica y cultural.

Por otra parte, y por razones de justicia social,  nos oponemos a toda “discriminación positiva”tendiente a  beneficiar únicamente a los miembros de las etnias originarias en desmedro del resto de los chilenos. Esto incluye no aceptar ningún tipo de minimización o conmutación  de  penas a grupos violentistas o terroristas, como tampoco aceptar los exclusivos beneficios económicos y educacionales, que sólo benefician a los individuos pertenecientes a las etnias originarias nacionales.