”La función de la economía comunitaria  es satisfacer las necesidades y no una rentabilidad lo más alta posible para el capital prestamista”.

“La economía debe servir al pueblo y no el pueblo a la economía”.

La economía nacionalsocialista se resume en estos tres puntos fundamentales:

 1) Autarquía

 Un estado libre y soberano, requiere de la máxima independencia posible en la producción de los bienes básicos para la subsistencia del pueblo. Por esta razón los nacional-socialistas abogamos por la reorganización de la vida económica nacional para lograr este objetivo, el cual significará no depender del extranjero para alimentar a nuestro pueblo y asegurar su defensa. Nuestro país cuenta con las riquezas necesarias para lograr nuestra independencia económica, solo hace falta poner en orden y en forma  a nuestra nación para lograr la libertad y la grandeza aun pendiente de nuestra nación.

 2) Abolición del interés del dinero

El nacional-socialismo busca el quebrantamiento de la servidumbre del interés del dinero que es la verdadera causa de la esclavitud de los pueblos y que es un “invento diabólico del supracapitalismo”. Este sistema es el que posibilita la vida de una minoría de poderosos del dinero, a costa de la capacidad de trabajo de los pueblos y es el que ha llevado a la sociedad a vivir contrastes sociales abismales. El quebrantamiento de la servidumbre del interés del dinero significa la restauración de la libre personalidad, la salvación del hombre de la esclavización económica actual. El capital prestamista es tan infinitamente superior frente a todo gran capital industrial, que las grandes potencias del dinero sólo pueden ser enfrentadas eficientemente mediante el quebrantamiento de la servidumbre del interés del capital prestamista.

3) Instauración  del  “patrón-trabajo”.

La economía nacional-socialista se desliga  completamente del sistema monetario basado en el interés, la deuda, el dinero-fiat o el “patrón-oro”. En la economía nacional-socialista sólo se emite moneda para pagar por un trabajo realizado. La moneda esta respaldada por el trabajo y la riqueza real de la nación, no por “intangibles”, ni por recursos materiales que no existen en la realidad. La masa monetaria de un país debe ser igual a la riqueza real y tangible del país. Si el estado desea crear crédito (dinero), antes debe crear  riqueza. Los beneficios producidos por las obras publicas costean su propia construcción, por ende las obras se pagan a si mismas, y cada vez que se hace una obra, simplemente se crea dinero para pagar a los trabajadores y así aumenta la masa monetaria conforme al valor real de la obra. Con este sistema  la política de impuestos sería objeto de un cambio radical, bajando y siendo finalmente suprimidos.

 4) El bien común antes que el propio.

“Las finanzas deben estar al servicio de la comunidad. Los plutócratas no deben formar un Estado dentro del Estado. En el área de la política social nuestro principio debe ser: el bien general es la ley suprema.” 

Feder

 “Toda vida económica es la expresión de una vida psíquica… Una economía puede moldearse según el alma de una generación… La economía tiene un deber moral… Desde Adam Smith hasta Marx se utiliza un análisis eminentemente materialista… Tenemos una concepción nueva de la economía que está situada más allá del capitalismo y del marxismo.”

Spengler

 “Yo juzgo a una economía desde el punto de vista del provecho que en la práctica proporciona al pueblo y no partiendo de una teoría. Así, si alguien nos dice: Miren, tengo una teoría económica maravillosa, debemos responderle: ¿Qué provecho se le puede sacar? Esto es lo decisivo. La teoría no debe interesar en modo alguno, nos debe interesar únicamente el provecho, pues las personas no están al servicio de la economía, sino la economía al servicio de las personas.”

Adolf Hitler.

De estos puntos fundamentales se desprende que la economía no es un fin en sí mismo, esta tiene por misión fundamental servir a la comunidad y no al capital. Por lo tanto, el Estado debe establecer un marco regulador y de dirección a la economía.

Esta regulación incluye el control de los precios, la eliminación del interés usurario y la eliminación de la especulación. Se deben establecer “precios éticos” a los productos de primera necesidad, no se deben permitir las ganancias abusivas sobre estos productos a costa de la capacidad de adquisición del pueblo.

El Nacional-Socialismo reconoce la propiedad privada y la coloca bajo la protección del Estado. Sin embargo, el bienestar del pueblo determina un límite a la acumulación indefinida de riquezas en las manos de unos pocos.

Para el Nacional-Socialismo todos los chilenos constituyen una Comunidad de Trabajo, que tiene por finalidad alcanzar el bienestar general de la nación por medio del afecto, el respeto y la coordinación.  Dentro del marco de un deber general de trabajo y bajo el reconocimiento de la propiedad privada, a todo chileno se le reconoce la libertad de adquirir bienes y la libre disposición del producto de su trabajo.

La máxima autosuficiencia debe ser una de las metas del Estado como un objetivo de política económica.

El Propósito de la actividad económica no es únicamente la cobertura de la demanda de la población y la creación de valores. También es tarea del Estado  la distribución equitativa de la riqueza, la preservación y creación de puestos de trabajo. Todo chileno tiene el derecho al trabajo como un deber social.

Por esta razón, el Estado tiene la obligación de proporcionar y asegurar a todos los chilenos el trabajo y el sustento para sus familias.

Hombres y mujeres deben tener  derecho al mismo salario por el mismo trabajo realizado. No se aceptaran discriminaciones en este punto.

La usura y la especulación, así como el enriquecimiento desenfrenado a costa y en perjuicio del pueblo, deben ser castigados con pena de muerte.

El MANS y los empresarios socialmente comprometidos.

El MANS se compromete con el capital productivo nacional, sólo cuando este socialmente comprometido con un espíritu de solidaridad, de justa distribución de las ganancias y de justicia social.

De igual forma promueve la protección de las pequeñas y medianas empresas,  del avasallamiento de las grandes corporaciones globales -nacionales o extranjeras- que las pretendan destruir o absorber.

 Un orden económico basado en la solidaridad.

Contrariamente a la noción del “libre juego de fuerzas”  del mercado, el MANS, promueve la creación activa de una economía basada en la solidaridad.

El abuso de poder de los monopolios del sector privado debe ser abordado con una ley de defensa de la competencia efectiva. La infraestructura y servicios básicos de interés estratégico (como el gas, la electricidad, el agua y las telecomunicaciones) deben estar nuevamente en manos del Estado para garantizar un bajo costo  de estos servicios a todos los chilenos.

 Participación de los trabajadores en activos productivos

Los trabajadores deberán  participar de forma real y efectiva de las ganancias productivas de las empresas en las cuales trabajan. Esto quiere decir, que las empresas deberán repartir por ley una parte justa de sus ganancias con sus trabajadores para garantizar un mejor ambiente laboral y para de esta forma aumentar la producción y la calidad de sus productos y servicios. De esta forma se logra fuerza y alegría en el trabajo y se detienen las mafias de los sindicatos de trabajadores.

 La promoción de las PYME

Es necesario fortalecer las Pequeñas y Medianas Empresas de nuestra nación; ya que estas empresas, y no las grandes corporaciones, son el verdadero motor del trabajo en Chile.

Estas deben ser protegidas del interés usurario de bancos y financieras, para asegurar su libre desarrollo y la creación de nuevos puestos de trabajo que darán una nueva vida a la economía nacional.