La Comunidad Nacional está por encima del poder del estado. Es la Comunidad -a través de sus líderes- la que ordena al Estado. El Estado no es más que un instrumento en las manos de los dirigentes para asegurar la vida y el desarrollo de la Comunidad.

En consecuencia, las leyes y ordenanzas del estado deben tener como único fin la preservación y el desarrollo de la comunidad. Los individuos ya no podrán oponer sus “derechos”, por encima de los sagrados derechos de la Comunidad del Pueblo. De esta manera el liberalismo individualista es eliminado.

a) Institución del voto calificado

Para instituir este voto calificado, se impone una reforma constitucional revolucionaria, que modifique la actual carta funda mental, a fin de elevar las exigencias para obtener la ciudadanía chilena y para participar de la vida pública del país.

La ciudadanía chilena se obtendrá bajo las siguientes condiciones:

  1. Haber cursado y aprobado estudios básicos y medios en forma completa.
  2. No haber sido condenado con penas aflictivas.
  3. No haber cometido actos terroristas.
  4. Haber cumplido con el servicio obligatorio del trabajo (Servicio país).
  5. Haber cumplido con el Servicio Militar Obligatorio (Para todos sin excusas).

Quienes no cumplan con los requisitos mencionados, solo tendrán la nacionalidad chilena, pero no tendrán los derechos que otorga la ciudadanía.

b) Exigencias para un nuevo orden político.

Quien quiera dirigir los destinos de la nación debe estar dispuesto a asumir con su vida y sus bienes los errores cometidos en el ejercicio del mando de la nación. De esta forma se evitará que lleguen a ocupar cargos públicos oportunistas, sinvergüenzas, fantoches o aprovechadores como sucede hoy.

La irresponsabilidad política y los “fueros”  serán abolidos, debe existir igualdad ante la ley para todos sin distinción de rango o clase social.

Toda decisión de carácter fundamental para la nación debe ser sometida a plebiscitos calificados, esta actividad debe ser fortalecida en todos los niveles. No se permitirá  más que una “clase política” dirija o tome decisiones por sobre los intereses de la nación, a su antojo o conveniencia y a espaldas del Pueblo como sucede hoy.

Se  formarán  Cámaras Corporativas consultivas – en reemplazo del parlamento -, que estarán constituidas por representantes de la Industria, la agricultura, el comercio, los profesionales, el transporte, las artes y los oficios, los cuales expondrán sus  problemas conforme a sus experiencias y reales necesidades. De esta manera reemplazaremos a la decadente clase política actual y su inoperante democracia de partidos y por una real representación del pueblo a través de sus trabajadores.

Un punto esencial de la doctrina nacional-socialista es que el campesino, el obrero y el empresario, ocupen el lugar que les corresponde dentro de la  Comunidad del Pueblo. Los Gremios Económicos serán los encargados de lograr este objetivo.

Los Gremios Económicos son aquellas organizaciones que  reúnen a todos miembros de la vida económica nacional, a  los campesinos, a los trabajadores y a los empresarios para que administren independientemente sus propios asuntos, bajo un espíritu de responsabilidad pública y solidaridad social. Esta autonomía administrativa de la economía, dentro del margen de la doctrina nacional-socialista, se cristaliza en tres grandes organizaciones:

  1. La  organización del trabajo.
  2. La organización de los agricultores.
  3. La organización de los empresarios.

La organización del trabajo, en la cual se unen  trabajadores y jefes, debe proteger el trabajo nacional y desarrollarlo hasta la máxima capacidad, para  convertir a la comunidad del pueblo en comunidad  de trabajo y producción.

La organización de los campesinos debe lograr la unidad de todos, conservar su fuerza y asegurar la alimentación del pueblo.

La organización de  los empresarios, debe incorporar las empresas industriales en la organización total de la economía,  y de este modo, hacer posible una dirección metódica de la misma.

La economía nacional, ordenada corporativamente, no es una «economía corporativa» autónoma e independiente; depende de la dirección  política del Estado: es una economía dirigida al servicio del Pueblo.

El nacional-socialismo, más allá de la simple continuación de la tradicional política social, persigue una transformación profunda de las estructuras sociales, persigue una reorganización corporativa, con la cual se superara la diferenciación de clases y la lucha entre ellas.

Por otra parte, el derecho de autodeterminación del pueblo no debe verse afectado por ningún motivo por los  actos o dictados de  órganos supraestatales como la ONU, la OEA, el FMI o la OMC. Cada estado tiene el derecho a gobernarse de la forma que su  pueblo lo desee, le guste o no al Poder Mundial.