En oposición a la “sociedad liberal” imperante en el sistema democrático actual, el M.A.N.S. propicia el establecimiento de una nueva concepción de las relaciones sociales y que es la base de la doctrina nacional-socialista, denominada Comunidad del Pueblo. Esta nueva concepción social está orientada a unir a todos los chilenos, sin distinción de clases sociales, a fin de constituir una fuerza nacional de voluntad coordinada y solidaria, en donde el afecto, la camaradería y la unión, sean sus  pilares fundamentales. En esta nueva comunidad no habrá cabida para los intereses egoístas e individualistas de pequeños grupos económicos o clases sociales. Los principales intereses serán aquellos que fortalezcan la vida en comunidad y que contribuyan a alcanzar la grandeza y la libertad de la patria. De esta forma el egoísmo materialista, propio de esta sociedad liberal de consumo, será  superado por una concepción altruista de la vida social.

Esta nueva concepción social esta en abierta oposición al individualismo disolvente que hoy gobierna en nuestras “sociedades” occidentales materialistas, las cuales no valoran la importancia de la vida en comunidad y  que no desarrollan una cultura social unificadora y de coordinación.

Bajo este punto de vista nacional comunitario, nos oponemos abiertamente al llamado a la “multiculturalidad” o al “multirracismo” de las sociedades liberales, que no es mas que un llamado irresponsable y antinatural al caos, que tiene por  finalidad destruir las cualidades propias de cada pueblo y raza,  en beneficio de un ficticio concepto de “aldea global”, de “gobierno Mundial” y de “igualdad” de todos los hombres y mujeres. Estas ideas están en directa oposición a la concepción nacional-socialista de comunidad.

Por esta razón, el MANS reconoce a todos los  grupos étnicos originarios nacionales, el natural derecho  a mantener su herencia étnica y cultural, como único medio  para mantener intactas sus cualidades ancestrales y así asegurar su existencia y continuidad,  la que hoy se ve amenazada por ideas igualitarias y multirraciales que sólo buscan la extinción, la disolución y el mestizaje de toda etnia y cultura.

Sangre y Suelo son dos exigencias básicas para que cualquier etnia o cultura asegure su existencia. Por eso se hace necesario que los grupos étnicos nacionales dispongan de un espacio vital para desarrollar unidos su vida cultural, económica y social.

Todos los chilenos tienen el natural derecho a sentir orgullo de su origen étnico y de su herencia cultural, a preservarla, difundirla  y vivirla libremente. Derecho que pueden ejercer tanto los chilenos  euro- descendientes, como los  pertenecientes a las etnias originarias nacionales.

Como es natural el MANS se identifica con el mayoritario núcleo euro-descendiente nacional, comprometiéndose a su defensa ante las mismas amenazas que afectan a nuestros pueblos originarios.

De acuerdo a la cosmovisión nacional-socialista todos los pueblos, razas, etnias y culturas tienen el  natural derecho a su existencia, derecho  que nadie puede coartar.  Sólo reconociendo, respetando, aceptando y preservando nuestras naturales diferencias  étnicas y culturales, podremos vivir en paz y mantener  la preciada diversidad étnica nacional, que bajo ningún punto de vista significa fomentar la mezcla racial.

Por razones de justicia social,  nos oponemos a toda “discriminación positiva” tendiente a  beneficiar únicamente a los miembros de las etnias originarias, en detrimento del resto de los chilenos. Esto incluye no  aceptar ningún tipo de minimización o conmutación  de  penas a grupos violentistas o terroristas, como tampoco aceptar los exclusivos beneficios económicos y educacionales, que solo benefician a los individuos pertenecientes a las etnias originarias nacionales.

La protección y el fortalecimiento de la  organización política de nuestro pueblo  es  nuestra misión fundamental; como lo es también la preservación de la herencia biológica de quienes componen nuestra nación,  ante la  intromisión de elementos extraños a nuestra nacionalidad. Este es uno de los principales objetivos de nuestro Movimiento para el futuro.

El pueblo chileno es como es gracias a su composición étnica que nos diferencia del resto de los países de América del sur y es por lo tanto misión del Estado mantener intactas las cualidades de nuestro pueblo.

 

  1. Gobierno Nacionalista

En el centro de la política nacional-socialista  esta la protección del Pueblo y no la protección de las ganancias o intereses de las corporaciones nacionales o multinacionales que pretenden predominar en la vida nacional. La política nacional-socialista también está comprometida con el bienestar  de la familia y por ende la de todos los miembros de la  nación. Esto exige que la unidad de la nación y la existencia del Estado se edifiquen sobre la base del concepto de Comunidad del Pueblo, que rechace todo intento de aprovechamiento y explotación del pueblo por parte del capital nacional o internacional.

¿Qué es el nacionalismo?

El nacionalismo es una idea fundamentalmente espiritual  y política. El “patriotismo de mercado“  y el chauvinismo  que explota la prensa y que surge en relación al deporte no es nacionalismo. El nacionalismo tiene su razón de ser en la gran comunidad de origen a la cual todos los chilenos pertenecemos. Se pertenece a un pueblo o a una nación, porque nuestros propios padres y abuelos también pertenecen o pertenecieron a esta comunidad.

Cuando  los nacional-socialistas hablamos de nación, vemos a nuestro Pueblo  totalmente diferente cualitativamente  en comparación a los otros pueblos y naciones que nos rodean, tanto cultural como biológicamente. En una dimensión espiritual esto implica que hay un Espíritu Nacional o una voluntad nacional diferenciada que nos anima y que nos hace diferentes en relación a los otros pueblos y naciones. Este pueblo que es consciente de sí mismo, es al que llamamos nación. Si esta voluntad nacional de la nación se manifiesta orgánicamente, hablamos de un Estado o  Estado-nación.

2.  Gobierno Socialista Nacional

El socialismo nacionalista se diferencia drásticamente del socialismo promovido por el “socialismo” y el marxismo. Nuestro socialismo  aspira a establecer una sólida base social nacional, que asegure a todos los chilenos una alimentación digna, una vivienda social de calidad, un sistema de salud eficiente y una educación de  alto nivel que haga más justa la lucha por la vida. Nuestro socialismo no busca establecer un “estado de igualdad” para todos en el sentido de igualar social o económicamente a flojos y laboriosos, capaces e incapaces. El socialismo nacional-socialista busca dar a cada cual lo suyo, es decir, al laborioso mayor recompensa que al flojo, al capaz más que al incapaz, etc. A cada cual lo suyo, también quiere decir al delincuente su castigo, al especulador y al usurero la cárcel.

Nuestro socialismo no busca quitarles a unos para darle a otros, tampoco promueve la “lucha de clases”, es decir el odio, la envidia y el resentimiento. Al contrario, buscamos la unidad nacional a través de la colaboración de todas las clases sociales, promoviendo el afecto, el respeto mutuo y la coordinación. Para nuestro socialismo el trabajador manual e intelectual son igualmente importantes para la nación, ya que sin el trabajo y el empuje de los trabajadores manuales ninguna empresa podría existir. Por lo tanto, la colaboración y el respeto entre las clases sociales es el real fundamento del socialismo nacional.

En el estado nacional-socialista del futuro los hombres y mujeres realmente capaces nunca más verán truncadas sus aspiraciones por la falta de medios económicos. La única limitante para el desarrollo personal y social de nuestros compatriotas será su propia capacidad. El que trabaja más, debe ganar más, al igual que el produce más o tiene más capacidades. De esta manera la jerarquía social se establecerá bajo el imperio de la justicia, es decir del merito y la capacidad.

 

¿Qué es nuestro socialismo?

Socialismo es la defensa y protección de la vida social del pueblo, es decir de todas sus clases sociales. Es garantizar la justicia social, la justa retribución por el trabajo realizado, el respeto de la dignidad de los trabajadores manuales e intelectuales,  la justa participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas, el premio al merito, a la laboriosidad y al trabajo bien realizado. Socialismo es la defensa de nuestro pueblo ante la voracidad del interés usurero de la banca y de las casas comerciales. Es garantizar el acceso -a través de  bajos precios- a los bienes de consumo básicos, es decir, a la alimentación, la salud, el vestuario, la vivienda, el agua, la electricidad y el gas. Nuestro socialismo no permitirá más la imposición arbitraria de altos precios sobre estos bienes. Nuestro estado nacional-socialista regulará los precios para garantizar un mejor nivel de vida para nuestro pueblo. Por esta razón el abuso y especulación sobre los precios será combatida enérgicamente. Socialismo significa también nacionalizar aquellas empresas estratégicas y recursos naturales que por su importancia y magnitud no deben estar en manos de particulares o extranjeros.

El socialismo nacional-socialista –a diferencia del socialismo marxista- garantiza y protege la propiedad privada, la libre disposición de las ganancias y la promoción de  los emprendimientos personales o colectivos. También protege la vida del campesinado nacional al prohibir las hipotecas sobre los predios agrícolas.

Como queda evidenciado sobre estas líneas, nuestro socialismo no tiene relación con el socialismo marxista.