Para el Nacional-Socialismo el Estado no es más que un instrumento que se ha dado el Pueblo para organizarse, protegerse y desarrollarse. Por lo tanto, el Estado es posterior a la existencia del pueblo y está subordinado a él.

La salud y la protección del Pueblo es la misión más importante del Estado. Todas aquellas leyes que atentan  en contra de la libertad, la seguridad y el desarrollo de la nación deben ser abolidas, especialmente aquellas leyes que estén fundadas en el individualismo.

Es el pueblo quien -a través de sus representantes- manda al Estado y no el Estado al Pueblo. Para el Nacional-Socialismo el Estado fue concebido como instrumento  para defender y preservar la vida de la Comunidad del Nacional y no para ser un fin en si mismo.

Es un hecho irrefutable que quienes detentan hoy el poder del Estado, no defienden los intereses de nuestro Pueblo, ya que se han puesto de rodillas ante el poder económico de bancos, Holdings empresariales nacionales y extranjeros; es decir, se han puesto al servicio del poder del dinero. Esta es una de las razones fundamentales de la explotación económica a la cual está sometido nuestro pueblo, a través del yugo del  interés del dinero, es decir, por medio de la usura avalada, protegida y fomentada por el estado.