El MANS reconoce a todos los pueblos, razas y naciones, como portadores y creadores de cultura. Los pueblos se diferencian entre si por su origen étnico, por su idioma, sus experiencias históricas y valores que los sustentan. De ahí surge la necesidad de que cada pueblo, raza o nación, proteja su herencia étnica y cultural, y se limite a sus propias fronteras nacionales, como único medio eficaz de mantener y promover la diversidad. La globalización, en su afán de uniformar a las naciones, pretende borrar estas naturales diferencias imponiendo un antinatural pensamiento igualitarista, que sólo busca arrastrar a la naciones al multirracismo y al multiculturalismo, que no es más que la aniquilación de la tan apreciada diversidad.

Por esta razón, los chilenos debemos proteger nuestra herencia étnica y cultural  ante los reiterados intentos del poder mundial de borrar las naturales diferencias que existen entre los hombres, pueblos y naciones. Debemos decidir entre tener un Estado de Bienestar Nacionalista que proteja a nuestro pueblo, o un Estado que promueva la inmigración de extranjeros que no tienen nada en común con nuestro pueblo.

Se debe realizar una profunda revisión y reformulación de las actuales políticas de inmigración, a fin de que éstas aseguren el ingreso y permanencia en nuestro país, sólo de extranjeros que sean realmente un aporte  para nuestra nación.

Como es natural, la realización del hombre como ser social se ve alcanzada únicamente en la unión y comunión con su comunidad nacional. Sólo esto puede garantizar la Unidad Nacional. El Estado debe preocuparse únicamente de aquellos que componen su comunidad. El Estado tiene el deber moral de cuidar a todos los chilenos sin distinción, anteponiendo el interés general de la nación, por sobre los intereses de minorías, o de individuos aislados.

Nuestro Estado no tiene la obligación de soportar la carga económica que significa mantener a extranjeros indocumentados o ilegales. El Estado de Chile fue concebido para garantizar la vida, la seguridad y el desarrollo sólo de los miembros de nuestro pueblo y de ninguno más.

Lamentablemente esta misión fundamental del Estado ha sido deliberadamente olvidada y abandonada  hace décadas por nuestra decadente y corrupta “clase política”. Por esta razón, los nacional-socialistas asumimos hoy la defensa de nuestro Pueblo y no permitiremos que a costa del dinero de todos los chilenos se de preferencia, trabajo o protección a extranjeros, que en muchos no son un aporte positivo para nuestro país.

De aquí nace la máxima del Nacional-Socialismo:

“Chile para los chilenos”